
Sabor
vegetariano
La
cocina mexicana tiene una vertiente vegetariana, con
curiosidades gastronómicas únicas como
los hongos, las lechugas al chipotle, los nopalitos,
la flor de calabaza o el indescriptible huitlacoche,
privilegios del sabor silvestre que ahora se prodigan
en la otra Taquería de Birra (Don Pedro, 11),
donde dos plantas de desgarro cantinero amplían
la sabrosa promiscuidad del taco.
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Los
mejores críticos opinan...
La
primera taquería
Habrá que dejar claro que la cocina mexicana es una
de las más categóricas del ancho mundo. Su originalidad
y vigencia no dejan lugar a dudas. Asombró a los conquistadores
en la mesa de Moctezuma donde había más de 500
platillos diversos, se dejó penetrar de la sabiduría
culinaria monacal que la convirtió en criolla:
asumió procedimientos de la vieja Europa durante el
Imperio de Maximiliano y se afrancesó algo en la cursilería
del porfiriato. Estuvo atenta a toda evolución, pero
jamás renunció a sus productos y maneras porque
el mexicano, que es goloso incontinente, la siente como un
emblema patrio.

Simplificando
las modalidades de su inmensa oferta, sólo comparable
a la de la cocina china, hay cocina mexicana casera y burguesa,
cocina campirana de barbacoa y celebración y cocina
de taco y tentempié, generada en la itinerancia de
la Revolución, que ha pasado a convertirse en la modalidad
urbana más habitual para saborear el guiso popular
sin ceremonia ni cubiertos, simplemente envuelto en tortilla
de maíz o de trigo.
En
Madrid hubo restaurantes mexicanos desde los sesenta, casi
siempre adaptándose al paladar local, poco aventurero
entonces; pero no hubo ninguna taquería hasta 1991.
Se le ocurrió a Antonio Castro, tras un viaje a México
de donde trajo molcajetes, comales, metates, totilleras y
cuanto Instrumental procede para la elaboración de
tacos, además de concertar proveedores de sustancias
y chiles de mil madres, mobiliario original y rotundo material
escénico de rompe y rasga. Una tonelada de tramoya
que con la colaboración del decorador Miguel García
Caridad instaló en un rincón de la espléndida
plaza de las Comendadoras.
Doce
años después, la primera taquería de
Madrid mantiene el rigor culinario que la inspiró y
su oferta de tacos contempla la variedad y el gusto auténtico
con sus enchiladas de mole y rancheras, los tacos de canasta
y al pastor de tinga poblana y machaca norteña, las
quesadillas con flor de calabaza y los totopos con frijol
y pico de gallo, su excepcional guacamole elaborado a diario,
las sincronizadas mestizas y los nopalitos frescos.
Castro
ha puesto cuidado en rodearse de colaboradores sensibilizados
con la cocina mexicana tradicional, como Javier y Daniel,
cocinero y encargado respectivamente, lo que ha impedido que
La Taquería frivolice su oferta, caiga en el tex-mex
al uso o desemboque en el mero ambiente tequilero, desde un
local enmarcado en un espacio monumental y con sabor colonial,
trasunto del ámbito mexicano que en estos días
estrena terraza.
Luis
Cepeda
Guía
del ocio, 13 de Julio del 2003 pag. 123
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